Caballero, su sombrero
El muchacho siempre hace lo que debe, y aunque esté delgado, no hay ningún viento que se lo lleve · la mierda y los barcos flotan en el agua
jueves
martes
Esperar tanto tiempo, para esta mierda
El Hombre hace crujir sus huesos, un chasquido de marfil que no parece llevarle a ninguna parte.
El Hombre cruje los huesos de la mano, mano contra mano, y la mano hace crac, y suena como si los dedos se le desmoronasen, como viejas columnas de piedra que finalmente se derrumban contra el suelo. Y es de hecho lo que hacen.
No es tanto la visión del a mano sin dedos lo que le duele, las sombras de pulgares, índices, meñiques, corazones y anulares… dos de cada. No, lo que le duele realmente es escuchar el chasquido, como corteza de árbol saltando, el crac, y luego el golpe seco contra el suelo. Pues bien, El Hombre soy yo. Esto no es ningún tipo de metáfora, ningún doble sentido, es sencillamente ASI: estoy escribiendo ahora mismo con la boca, apretando el bolígrafo con los dientes, notando el plástico en mi lengua, imaginando el sabor de la tinta en mi garganta; estoy escribiendo con los pies, apretando el bolígrafo con los dos pulgares, pensando si puedo hacer lo mismo con mi polla; estoy escribiendo con los ojos, con la punta de la nariz empapada en brea. Estoy escribiendo con la cera de mis orejas, con el sudor de mi entrepierna; por supuesto, estoy escribiendo con mi POLLA, abandonada, polvorienta, cubierta de telarañas amarillas, verdes, oxidada y marrón, olvidada en un rincón. Tuberías muertas. Pero por tuberías muertas también pasa el agua, agua de cloaca, pero agua.
Pienso en la noche, Apago la luz y espero a que mis ojos se acostumbren a la oscuridad, pero eso no llega a ocurrir. Pienso en que “esto es lo que debe significar la ceguera”, ni luces ni sombras, tener los ojos abiertos de par en par, palpártelos, ser consciente de que estas viendo la nada. He perdido la concentración. La perdí hace mucho tiempo, a saber donde. No tengo sueño ni concentración. ¿Qué me queda, entonces? A veces el sueño se interpone, es como un puto obstáculo. A veces te planteas “¿Por qué ahora, por que justo ahora el mundo se para, lo llamamos “noche”, la gente apaga la luz, las tiendas se cierran, y ahí estoy yo, con los ojos tan abiertos que hay un vacio en mis cuencas, y mis ojos no están sujetos a nada, flotan directamente. Podrían salir rodando si quisieran. Pero no quieren.
Estoy parado, esperando a que el mundo se reanime, viendo como la noche se interpone en mi camino, y lo llaman “descansar”. ¿Descansar de que? Queda mucho por hacer, mucho que pensar, mi cabeza bombea sangre, tengo que levantarmeTENGOQUEHACERALGO. Pero la noche me gana la batalla. El reloj me golpea el oído hasta que sangra, pero los hospitales también están cerrados, así que tengo que esperar a que la sangre coagule, a que se seque el grifo. Mañana me volverán a dar de comer. Mientras tanto, sujeto el boli con la boca, como si nada. Mi polla sigue perdida, en algún pantalón de mi armario, que mas da, no voy a ir a ningún lado con ella. Tal vez si la encuentro la subaste por Internet. No me gusta hablar de Internet, porque pienso que hace de la escritura algo viejo, y a la vez demasiado actual, demasiado contemporáneo. Internet es demasiado grande, me hace sentir pequeño, y nadie quiere sentirse pequeño.
Nadie dijo que podías entrar.
Nadie dijo que fueras bienvenido aquí,
Pero tampoco nadie dijo lo contrario,
Así que entra.
Autumn Comets como banda sonora de delirio insomne, una noche que no se me acaba nunca. Endless Night. Tendría que escribir una canción así, otra, ya que imagino que muchos ya lo hicieron mucho antes que yo. No estoy esperando para irme al a guerra. No me ejecutan mañana. Solo he bebido demasiado café. A la mierda el café. A la mierda las emociones. Viva el cliché y no pensar.
El Hombre cruje los huesos de la mano, mano contra mano, y la mano hace crac, y suena como si los dedos se le desmoronasen, como viejas columnas de piedra que finalmente se derrumban contra el suelo. Y es de hecho lo que hacen.
No es tanto la visión del a mano sin dedos lo que le duele, las sombras de pulgares, índices, meñiques, corazones y anulares… dos de cada. No, lo que le duele realmente es escuchar el chasquido, como corteza de árbol saltando, el crac, y luego el golpe seco contra el suelo. Pues bien, El Hombre soy yo. Esto no es ningún tipo de metáfora, ningún doble sentido, es sencillamente ASI: estoy escribiendo ahora mismo con la boca, apretando el bolígrafo con los dientes, notando el plástico en mi lengua, imaginando el sabor de la tinta en mi garganta; estoy escribiendo con los pies, apretando el bolígrafo con los dos pulgares, pensando si puedo hacer lo mismo con mi polla; estoy escribiendo con los ojos, con la punta de la nariz empapada en brea. Estoy escribiendo con la cera de mis orejas, con el sudor de mi entrepierna; por supuesto, estoy escribiendo con mi POLLA, abandonada, polvorienta, cubierta de telarañas amarillas, verdes, oxidada y marrón, olvidada en un rincón. Tuberías muertas. Pero por tuberías muertas también pasa el agua, agua de cloaca, pero agua.
Pienso en la noche, Apago la luz y espero a que mis ojos se acostumbren a la oscuridad, pero eso no llega a ocurrir. Pienso en que “esto es lo que debe significar la ceguera”, ni luces ni sombras, tener los ojos abiertos de par en par, palpártelos, ser consciente de que estas viendo la nada.
Estoy parado, esperando a que el mundo se reanime, viendo como la noche se interpone en mi camino, y lo llaman “descansar”. ¿Descansar de que? Queda mucho por hacer, mucho que pensar, mi cabeza bombea sangre, tengo que levantarmeTENGOQUEHACERALGO.
Nadie dijo que podías entrar.
Nadie dijo que fueras bienvenido aquí,
Pero tampoco nadie dijo lo contrario,
Así que entra.
Autumn Comets como banda sonora de delirio insomne, una noche que no se me acaba nunca. Endless Night. Tendría que escribir una canción así, otra, ya que imagino que muchos ya lo hicieron mucho antes que yo. No estoy esperando para irme al a guerra. No me ejecutan mañana. Solo he bebido demasiado café. A la mierda el café. A la mierda las emociones. Viva el cliché y no pensar.
jueves
1
Siguen sin llamarme de ninguno de los curros a los que envié mi currículum y hoy es uno de esos mejores días de mi vida. Estoy tumbado en la cama, semi-vestido (o semi-desnudo, claro), son todavía las once pero llevo varias horas despierto. Las ventanas están abiertas de par en par y mi vecino puede verme con toda tranquilidad, sólo tiene que asomarse un poquito. Y yo me sorprendo de ver cuánto esperma puede producir un hombre en una sola mañana.
Siguen sin llamarme de ningún trabajo, realmente sólo han pasado 2 minutos desde que lo he pensado antes, pero el pensamiento me consuela: quisiera seguir así todo el verano, sin tener que pasar por la incómoda situación de rechazar un trabajo. Me pregunto durante unos segundos cómo haré para pasar el resto del verano con el poco dinero que tengo, pero pronto dejo de pensar en eso y cojo un libro.
Creo que tengo un tapón en el oído izquierdo, noto algo raro, como alguien poniéndome la mano en la oreja. Pienso en ello y luego dejo de pensar en ello, y vuelvo a mi libro, pero no puedo concentrarme y vuelvo a pensar en ello. Me esfuerzo por notar alguna diferencia entre mi capacidad auditiva en la oreja izquierda y en la derecha. Chasqueo los dedos a un lado y a otro, cerca y lejos. Pero no noto nada. Me planteo ir a una farmacia a comprar uno de esos sprays que te disuelven la cera de los oídos, y realmente creo que es una buena idea, pero sin embargo la descarto. A lo mejor es algo más serio que un tapón en un oído, a lo mejor es un tumor o algo así. Vuelvo al libro. Realmente es bueno, el autor este.
Por fin el vecino se digna a mirarme desde su balcón, y yo sigo en calzoncillos pero dejo de acariciarme la polla, no quiero que piense que soy marica. Por un momento me acuerdo de Eileen. Eileen era una chica de mi instituto, que tenía unas tetas enormes. Tenía 16 años y un buen par de melones. Todos estábamos encantados, y además ella vestía siempre escotes generosos, con lo cual estábamos más encantados. Eileen llevaba aparato corrector en la boca, era un aparato muy desagradable, con trozos de comida pegados en él, unas gomas que le impedían abrir mucho la boca y unos hilillos de baba que se quedaban pegados en su comisura. Nosotros no lo sabíamos pero sus amplios escotes se debían a la vergüenza que le daba tener esa boca metálica soldada a la piel, con lo que trataba a toda costa que no le mirasemos la cara. Sólo diré que funcionaba. Un par de años más tarde, a un paso de la facultad, a Eileen le quitaron los brackets y pasó, de la noche a la mañana, de vestir con escotes a camisetas cerradas hasta arriba. Fue una gran decepción para todos. Por suerte para aquel entonces a las demás chicas les habían crecido también las tetas y además llevaban tacones. Y minifaldas.
Llaman al teléfono y yo me asusto. Es mi novia, llamándome desde el trabajo, menos mal. Me dice que llegará un poco más tarde a comer y yo lo apunto mentalmente. Soy ahora el amito de la casa y no me da ningún reparo: friego los platos del día anterior, limpio un poco el polvo, pongo lavadoras y hago la comida. No está tan mal. Es peor estar en una oficina o detrás de una barra, pienso, aunque nunca le digo estas cosas a mi novia porque se ofende.
Siguen sin llamarme de ningún trabajo, realmente sólo han pasado 2 minutos desde que lo he pensado antes, pero el pensamiento me consuela: quisiera seguir así todo el verano, sin tener que pasar por la incómoda situación de rechazar un trabajo. Me pregunto durante unos segundos cómo haré para pasar el resto del verano con el poco dinero que tengo, pero pronto dejo de pensar en eso y cojo un libro.
Creo que tengo un tapón en el oído izquierdo, noto algo raro, como alguien poniéndome la mano en la oreja. Pienso en ello y luego dejo de pensar en ello, y vuelvo a mi libro, pero no puedo concentrarme y vuelvo a pensar en ello. Me esfuerzo por notar alguna diferencia entre mi capacidad auditiva en la oreja izquierda y en la derecha. Chasqueo los dedos a un lado y a otro, cerca y lejos. Pero no noto nada. Me planteo ir a una farmacia a comprar uno de esos sprays que te disuelven la cera de los oídos, y realmente creo que es una buena idea, pero sin embargo la descarto. A lo mejor es algo más serio que un tapón en un oído, a lo mejor es un tumor o algo así. Vuelvo al libro. Realmente es bueno, el autor este.
Por fin el vecino se digna a mirarme desde su balcón, y yo sigo en calzoncillos pero dejo de acariciarme la polla, no quiero que piense que soy marica. Por un momento me acuerdo de Eileen. Eileen era una chica de mi instituto, que tenía unas tetas enormes. Tenía 16 años y un buen par de melones. Todos estábamos encantados, y además ella vestía siempre escotes generosos, con lo cual estábamos más encantados. Eileen llevaba aparato corrector en la boca, era un aparato muy desagradable, con trozos de comida pegados en él, unas gomas que le impedían abrir mucho la boca y unos hilillos de baba que se quedaban pegados en su comisura. Nosotros no lo sabíamos pero sus amplios escotes se debían a la vergüenza que le daba tener esa boca metálica soldada a la piel, con lo que trataba a toda costa que no le mirasemos la cara. Sólo diré que funcionaba. Un par de años más tarde, a un paso de la facultad, a Eileen le quitaron los brackets y pasó, de la noche a la mañana, de vestir con escotes a camisetas cerradas hasta arriba. Fue una gran decepción para todos. Por suerte para aquel entonces a las demás chicas les habían crecido también las tetas y además llevaban tacones. Y minifaldas.
Llaman al teléfono y yo me asusto. Es mi novia, llamándome desde el trabajo, menos mal. Me dice que llegará un poco más tarde a comer y yo lo apunto mentalmente. Soy ahora el amito de la casa y no me da ningún reparo: friego los platos del día anterior, limpio un poco el polvo, pongo lavadoras y hago la comida. No está tan mal. Es peor estar en una oficina o detrás de una barra, pienso, aunque nunca le digo estas cosas a mi novia porque se ofende.
lunes
la Mierda
Ella entró en el cuarto de baño cuando yo estaba llorando. Le dije que no entrara, pero ya ves, eso de las palabras a veces está un poco sobrevalorado. Le dije que no entrara pero entró, y allí estaba yo, llorando como un nene, con los pantalones bajados y mi culo aplastado en la taza del water. A veces me gusta quedarme durante horas en el water, es un buen sitio donde pensar. También lo son muchos otros, pero bueno, no en todos puedes tener el culo aireándose.
El tema es que entró. Y ella no tenía que haberme visto llorando.
Realmente, yo creo que no hay verdaderos tíos duros. Casi todos intentamos parecer duros, pero no conseguimos hacerlo durante todo el rato. Al menos, yo no puedo. Todos tenemos que llorar con algo, creo. Para ser un tío verdaderamente duro, tienes que ser un auténtico hijoputa sin sentimientos.
No sé, a lo mejor es que simplemente soy un blandengue, y no quiero reconocerlo.
****
Y aquí estoy otra vez, en el baño. ME GUSTA el baño. Echo un zurullo, dejo que caiga. Dicen que las personas soportan sin problemas el olor de su propia mierda pero consideran insoportable el olor de las demás mierdas. Mi novia puso en el baño uno de esos ambientadores olor a lavanda. Definitivamente huele peor que mi mierda.
Estoy aquí pensando en la cantidad de aburrimiento que rodea Internet. Toda esa montaña de información que conseguimos, que nos envuelve, y que nos ENGANCHA pero… al final acabamos siendo adictos a nuestro propio aburrimiento. En el fondo no necesitamos aprendernos todas esas biografías del Wikipedia. Saber que puedes saber lo que quieras te hace ser curioso por las mayores estupideces. Te encuentras leyendo todo tipo de mierdas tan sólo porque has descubierto lo que puedes aprender si NO estás en la calle, tomando algo con los amigos, dando un paseo, tocando la guitarra, estudiando para tu carrera, buscando un trabajo.
Ese mismo aburrimiento es el que nos mueve a perder el tiempo en infinidad de blogs, como puede ser éste. Nunca me he puesto a intentar adivinar cuántos me leen aquí, cuántos saben eso de que existo, y cuántos vuelven. Ese mismo aburrimiento me hace estar aquí, en el water, con el portátil en las rodillas, ardiéndome, mientras la mierda de mi culo se reseca y yo no voy a ninguna parte. Vaya MIERDA.
El tema es que entró. Y ella no tenía que haberme visto llorando.
Realmente, yo creo que no hay verdaderos tíos duros. Casi todos intentamos parecer duros, pero no conseguimos hacerlo durante todo el rato. Al menos, yo no puedo. Todos tenemos que llorar con algo, creo. Para ser un tío verdaderamente duro, tienes que ser un auténtico hijoputa sin sentimientos.
No sé, a lo mejor es que simplemente soy un blandengue, y no quiero reconocerlo.
****
Y aquí estoy otra vez, en el baño. ME GUSTA el baño. Echo un zurullo, dejo que caiga. Dicen que las personas soportan sin problemas el olor de su propia mierda pero consideran insoportable el olor de las demás mierdas. Mi novia puso en el baño uno de esos ambientadores olor a lavanda. Definitivamente huele peor que mi mierda.
Estoy aquí pensando en la cantidad de aburrimiento que rodea Internet. Toda esa montaña de información que conseguimos, que nos envuelve, y que nos ENGANCHA pero… al final acabamos siendo adictos a nuestro propio aburrimiento. En el fondo no necesitamos aprendernos todas esas biografías del Wikipedia. Saber que puedes saber lo que quieras te hace ser curioso por las mayores estupideces. Te encuentras leyendo todo tipo de mierdas tan sólo porque has descubierto lo que puedes aprender si NO estás en la calle, tomando algo con los amigos, dando un paseo, tocando la guitarra, estudiando para tu carrera, buscando un trabajo.
Ese mismo aburrimiento es el que nos mueve a perder el tiempo en infinidad de blogs, como puede ser éste. Nunca me he puesto a intentar adivinar cuántos me leen aquí, cuántos saben eso de que existo, y cuántos vuelven. Ese mismo aburrimiento me hace estar aquí, en el water, con el portátil en las rodillas, ardiéndome, mientras la mierda de mi culo se reseca y yo no voy a ninguna parte. Vaya MIERDA.
domingo
Telegrama
esta semana tampoco he salido de casa. ni he dormido.
esta semana tampoco he podido mear. ni he encontrado trabajo.
esta semana siguen sin pagarme aquello que me tenían que pagar.
esta semana sigo sin tener nada que decir.
.
.
.
esta semana tampoco he podido mear. ni he encontrado trabajo.
esta semana siguen sin pagarme aquello que me tenían que pagar.
esta semana sigo sin tener nada que decir.
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sábado
2do mensaje de un agnóstico en el contestador de Dios
Agnóstico (sonido de voz telefónica):
¿Hola? ¿Estás?
...
Vaya, pensaba que ibas a estar. Tan sólo pensaba que, ya sabes, podríamos hablar de lo de la otra noche. No sé si tú piensas lo mismo, pero yo creo que fue, esto, pues, importante.
....
¿no?
...
Escucha... yo no suelo hacer estas cosas, es sólo que... bueno... bah, olvídalo.
...
Pégame un toque cuando llegues a casa, por favor.
(se corta la transmisión)
¿Hola? ¿Estás?
...
Vaya, pensaba que ibas a estar. Tan sólo pensaba que, ya sabes, podríamos hablar de lo de la otra noche. No sé si tú piensas lo mismo, pero yo creo que fue, esto, pues, importante.
....
¿no?
...
Escucha... yo no suelo hacer estas cosas, es sólo que... bueno... bah, olvídalo.
...
Pégame un toque cuando llegues a casa, por favor.
(se corta la transmisión)
lunes
1er mensaje de un agnóstico en el contestador automático de Dios
Agnóstico (sonido de voz telefónica):
¿Hola? ¿Estás?
...
¿Dios?
...
¿estás?
...
Bueno, a lo mejor has salido, por eso no coges el teléfono...
Llamo luego si acaso a ver estás, ¿vale?
(se corta la transmisión)
¿Hola? ¿Estás?
...
¿Dios?
...
¿estás?
...
Bueno, a lo mejor has salido, por eso no coges el teléfono...
Llamo luego si acaso a ver estás, ¿vale?
(se corta la transmisión)
galletas
- ¿Sabes que las personas muy obesas tienen tendencia a quedarse estériles?
- ¿Sí? ¿Y eso por qué?
- Tienen una capa de grasa tan gorda alrededor de los muslos que recalientan los huevos, y en conscuencia, su esperma. Y si el esperma está demasiado caliente, los espermatozoides de dentro se mueren.
- Vaya.
- Los huevos están fuera del cuerpo para poder mantener una temperatura más baja que la del cuerpo humano, porque si no es así, los espermatozoides no sobreviven.
- Joder.
- ¿Sabías eso?
- No.
Eso fue todo. No hablamos de mucho más. En mi camino de vuelta a casa pensé: "Qué sabia es la naturaleza". Luego me arrepentí de haberlo pensado, me dije a mi mismo "qué cruel". Pero luego el pensamiento vino a mí otra vez. Qué sabia, la naturaleza. Para cuando llegué al portal de mi casa ya me había hecho a la idea de que volver a arrepentirme era una pérdida de tiempo, así que dejé mi pensamiento tal como estaba. La cerradura de mi portal siempre da problemas, tengo que apretar con todas mis fuerzas para sacar la llave, es como si succionara la llave.
De repente pensé en un coño. Luego en galletas.
- ¿Sí? ¿Y eso por qué?
- Tienen una capa de grasa tan gorda alrededor de los muslos que recalientan los huevos, y en conscuencia, su esperma. Y si el esperma está demasiado caliente, los espermatozoides de dentro se mueren.
- Vaya.
- Los huevos están fuera del cuerpo para poder mantener una temperatura más baja que la del cuerpo humano, porque si no es así, los espermatozoides no sobreviven.
- Joder.
- ¿Sabías eso?
- No.
Eso fue todo. No hablamos de mucho más. En mi camino de vuelta a casa pensé: "Qué sabia es la naturaleza". Luego me arrepentí de haberlo pensado, me dije a mi mismo "qué cruel". Pero luego el pensamiento vino a mí otra vez. Qué sabia, la naturaleza. Para cuando llegué al portal de mi casa ya me había hecho a la idea de que volver a arrepentirme era una pérdida de tiempo, así que dejé mi pensamiento tal como estaba. La cerradura de mi portal siempre da problemas, tengo que apretar con todas mis fuerzas para sacar la llave, es como si succionara la llave.
De repente pensé en un coño. Luego en galletas.
martes
lo siento chicas, no puedo escribir, tengo que VIVIR
Buscando trabajo por Madrid.
Contando y volviendo a contar el dinero del banco.
Anotando el café que te tomaste como un colega y restándolo a la cantidad anteriormente apuntada.
Contando y volviendo a contar el dinero del banco.
Dándome cuenta de que es mucho más barato comprar café e invitar a mis amigos a tomar café en mi casa. Con la cama sin hacer. Los platos sin limpiar.
Dándome cuenta de que la vida es mucho más interesante leída en un libro de Bukowski o Miller que vivida por mí.
Contando y volviendo a contar el dinero del banco.
Contando y volviendo a contar el dinero del banco.
Anotando el café que te tomaste como un colega y restándolo a la cantidad anteriormente apuntada.
Contando y volviendo a contar el dinero del banco.
Dándome cuenta de que es mucho más barato comprar café e invitar a mis amigos a tomar café en mi casa. Con la cama sin hacer. Los platos sin limpiar.
Dándome cuenta de que la vida es mucho más interesante leída en un libro de Bukowski o Miller que vivida por mí.
Contando y volviendo a contar el dinero del banco.
viernes
otro
Un viejo me enseña el muñón que tiene por pierna y pretende que esa sea la razón por la cual yo le dé el dinero que me queda, con el que quiero pasar la semana. Se lo doy. Luego me arrepiento y le pido que me lo devuelva, pero el hombre monta en cólera. Después de discutir unos segundos caigo en la cuenta de que el tío es un inválido, así que sencillamente meto la mano en el vaso de papel y saco mi billete de cinco dólares. Oigo sus gritos tras de mí mientras me alejo, y el aire los deforma, y al final no se distinguen del sonido del tráfico, de las obras de la calle o del murmullo de tantos pies moviéndose a la vez por la acera. Pobre acera.
lunes
de puta
Sois unos hijos de puta, seguís sin comprarme un sólo puto libro.
Dadme con un mazo en la cabeza.
Cabrones.
Dadme con un mazo en la cabeza.
Cabrones.
sábado
Deja de darme por el culo, ya actualizo.
Soy como un dragón que echa fuego por la boca.
Se la intenté clavar cuando no la tenía completamente empalmada, me costó bastante, pero a ella pareció darle igual. Sólo quería una polla entre pierna y pierna. Sándwich de polla. Con Mayonesa. Estuve dándole un buen rato, cabalgándola, hundiendo y sacando mi tranca, y ella gritaba, mordía la almohada, arañaba las sábanas. Al fin terminé. Solté todo lo que llevaba dentro. Fue como vomitar, a través de mi polla. Y cuando acabé, ella seguía moviéndose, espasmódicamente. Me gritó y me insultó por terminar tan pronto, trató de arañarme, pero yo fui más rápido. Me levanté de la cama y me quedé mirandola. Levantaba su culo y lo estampaba contra la cama una y otra vez, mientras gritaba y se contorsionaba. Yo pensaba en los vecinos. Y, seguramente, ellos estarían pensando en mí en ese preciso instante. De repente se incorporó, y, alargando su mano, alcanzó el bolso, y empezó a rebuscar en él, nerviosamente. Tardó poco en encontrar lo que parecía un proyectil de la segunda guerra mundial, ahora llamados consoladores. Lo sacó y empezó a metérselo en el coño, como martilleándolo. Sus gritos se hacían mayores, y yo me senté en la silla del escritorio. Cogí un cigarro de un paquete en la mesa y esperé. Imaginé que no se iba a encender solo, pero tampoco era ése mi interés, pues yo no fumo. Simplemente, jugueteé con el, imaginé que hablaba con él en la boca, imaginé que lo encendía, imaginé que me lo encendían, imaginé que pedía fuego. Ella seguía dale que te dale, gritó y me pidió perdón porque se acababa de correr sobre la sábana. Yo no sabía que las mujeres soltaran nada al correrse, pero tampoco quise indagar sobre el tema.
Pensaba que todo había terminado cuando ella simplemente volvió a introducirse esa enorme máquina de matar en el coño (mata-coños), quería volverse a correr, decía. Yo pensaba en la niña del exorcista. Y ya me había cansado del cigarro. Fui a la cocina y picoteé algo que había por ahí, unos cacahuetes y unas rosquilletas. Pensé en hacerme un café. Luego dejé de pensarlo. Con el sabor salado en mi boca volví a la habitación y ella se encontraba espatarrada en el suelo, entre la cama y la mesa del escritorio, y volvía a pedirme perdón por haberse corrido (otra vez) en mi suelo. Sencillamente me lo había montado con una especie de catarata humana. Le dije que no importaba, que ya lo limpiaría luego. El aire en la calle sería bastante frío, supongo. Me hice un caldo de setas y me acordé oportunamente de borrar el teléfono de esa chica de mi agenda. Se llamaba Rosa.
Se la intenté clavar cuando no la tenía completamente empalmada, me costó bastante, pero a ella pareció darle igual. Sólo quería una polla entre pierna y pierna. Sándwich de polla. Con Mayonesa. Estuve dándole un buen rato, cabalgándola, hundiendo y sacando mi tranca, y ella gritaba, mordía la almohada, arañaba las sábanas. Al fin terminé. Solté todo lo que llevaba dentro. Fue como vomitar, a través de mi polla. Y cuando acabé, ella seguía moviéndose, espasmódicamente. Me gritó y me insultó por terminar tan pronto, trató de arañarme, pero yo fui más rápido. Me levanté de la cama y me quedé mirandola. Levantaba su culo y lo estampaba contra la cama una y otra vez, mientras gritaba y se contorsionaba. Yo pensaba en los vecinos. Y, seguramente, ellos estarían pensando en mí en ese preciso instante. De repente se incorporó, y, alargando su mano, alcanzó el bolso, y empezó a rebuscar en él, nerviosamente. Tardó poco en encontrar lo que parecía un proyectil de la segunda guerra mundial, ahora llamados consoladores. Lo sacó y empezó a metérselo en el coño, como martilleándolo. Sus gritos se hacían mayores, y yo me senté en la silla del escritorio. Cogí un cigarro de un paquete en la mesa y esperé. Imaginé que no se iba a encender solo, pero tampoco era ése mi interés, pues yo no fumo. Simplemente, jugueteé con el, imaginé que hablaba con él en la boca, imaginé que lo encendía, imaginé que me lo encendían, imaginé que pedía fuego. Ella seguía dale que te dale, gritó y me pidió perdón porque se acababa de correr sobre la sábana. Yo no sabía que las mujeres soltaran nada al correrse, pero tampoco quise indagar sobre el tema.
Pensaba que todo había terminado cuando ella simplemente volvió a introducirse esa enorme máquina de matar en el coño (mata-coños), quería volverse a correr, decía. Yo pensaba en la niña del exorcista. Y ya me había cansado del cigarro. Fui a la cocina y picoteé algo que había por ahí, unos cacahuetes y unas rosquilletas. Pensé en hacerme un café. Luego dejé de pensarlo. Con el sabor salado en mi boca volví a la habitación y ella se encontraba espatarrada en el suelo, entre la cama y la mesa del escritorio, y volvía a pedirme perdón por haberse corrido (otra vez) en mi suelo. Sencillamente me lo había montado con una especie de catarata humana. Le dije que no importaba, que ya lo limpiaría luego. El aire en la calle sería bastante frío, supongo. Me hice un caldo de setas y me acordé oportunamente de borrar el teléfono de esa chica de mi agenda. Se llamaba Rosa.
viernes
Hoy
Me la pone dura que lleven pantalón largo pitillo apretado.
Me la pone dura que lleven tacones imposibles y que se balanceen sobre ellos.
Me la pone dura que lleven sujetadores muy pequeños.
Me la pone dura que no lleven sujetadores.
Me la pone dura que lleven mucho escote.
Me la pone dura que se les vea el tanga por encima del pantalón.
Me la pone dura que lleven las uñas largas.
Me la pone dura que sean tontas.
Me la pone dura que se hagan las tontas.
Me la pone dura que lleven minifaldas.
Me la pone dura que lleven botas de tacón de aguja por fuera del pantalón.
Me la pone dura que lleven esas gafas de secretaria con la patilla gruesa.
Me la pone dura que lleven esos pendientes de aro tan grandes.
Me la pone dura que sean jóvenes.
Me la pone dura que sean maduras.
Me la pone dura que sean rubias.
...............morenas.
...............pelirrojas.
Me la pone dura que lleven el pelo rizado.
................extra-liso.
................un poco liso.
.................ondulado.
Me la pone dura si se cabrean.
Me la pone dura que sonrían.
Me la pone dura verlas beber.
Me la pone dura verlas bailar.
Me la pone dura cuando yo soy el cliente y ellas la dependienta, y me tienen que sonreir porque es su puto trabajo no porque yo les caiga ni lo más mínimamente bien, y de hecho me sonríen y yo me pongo enormemente cachondo.
Me la pone dura que lleven tacones imposibles y que se balanceen sobre ellos.
Me la pone dura que lleven sujetadores muy pequeños.
Me la pone dura que no lleven sujetadores.
Me la pone dura que lleven mucho escote.
Me la pone dura que se les vea el tanga por encima del pantalón.
Me la pone dura que lleven las uñas largas.
Me la pone dura que sean tontas.
Me la pone dura que se hagan las tontas.
Me la pone dura que lleven minifaldas.
Me la pone dura que lleven botas de tacón de aguja por fuera del pantalón.
Me la pone dura que lleven esas gafas de secretaria con la patilla gruesa.
Me la pone dura que lleven esos pendientes de aro tan grandes.
Me la pone dura que sean jóvenes.
Me la pone dura que sean maduras.
Me la pone dura que sean rubias.
...............morenas.
...............pelirrojas.
Me la pone dura que lleven el pelo rizado.
................extra-liso.
................un poco liso.
.................ondulado.
Me la pone dura si se cabrean.
Me la pone dura que sonrían.
Me la pone dura verlas beber.
Me la pone dura verlas bailar.
Me la pone dura cuando yo soy el cliente y ellas la dependienta, y me tienen que sonreir porque es su puto trabajo no porque yo les caiga ni lo más mínimamente bien, y de hecho me sonríen y yo me pongo enormemente cachondo.
miércoles
...Pero no pasa nada
Debido a que todos vosotros ( y por todos vosotros me refiero a los 5, como mucho 6, que leeis este blog) sois unas ratas de cloaca y no habéis comprado mi libro, ni lo vais a hacer, me veo obligado a regalároslo. Y así lo voy a hacer. He subido el libro entero a google books (http://books.google.com) y ahí lo podéis buscar, y leer entero. No descargar, pero sí leer.
¿Qué pasa si además de ser unas ratas de cloaca también sois unos perros sarnosos, holgazanes como el que más, y no queréis daros la palilza de buscar el libro en la susodicha página? Pues tampoco pasa nada, porque yo os doy el link exacto exacto, para que sólo sea clicar y empezar con la lectura.
No digáis que no os lo he puesto fácil. Esto es una absoluta rendición sin condiciones, una bandera blanca enorme. Decídselo a vuestros amigos.
¿Qué pasa si además de ser unas ratas de cloaca también sois unos perros sarnosos, holgazanes como el que más, y no queréis daros la palilza de buscar el libro en la susodicha página? Pues tampoco pasa nada, porque yo os doy el link exacto exacto, para que sólo sea clicar y empezar con la lectura.
No digáis que no os lo he puesto fácil. Esto es una absoluta rendición sin condiciones, una bandera blanca enorme. Decídselo a vuestros amigos.
domingo
AHORA SÍ QUE SÍ
Nunca pensé que diría esto, pero el libro ya está. Después de dos meses de errores tipográficos y de imprenta, el libro está totalmente disponible. Y está tanto, que he conseguido ofrecerlo en dos editoriales digitales distintas: lulu.com y bubok.com.
Personalmente yo elegiría Lulu, pues la edición me gusta más (es en plan pocket, muy mono), cuesta menos y te lo traen antes.
Este es el link de Lulu:
Si alguno es más chovinista, se lía con el inglés y/o prefiere las editoriales patrias en formato más grande, éste es el link de Bubok:
Y ya os iré diciendo.
Tras un parto tan doloroso, voy a tomarme un tiempo de reposo, antes de volver a subir nuevos textos. Hasta entonces.
Tragar es la mejor palabra del mundo
Ayer me desperté y el cielo
Estaba inmenso, precioso
Creo que me enamoré
De ese cielo.
Lo miré todo el día, y le lancé besos
Le canté canciones
Y le pedí matrimonio.
Luego el suelo se tragó al sol
El cielo vistió de negro
Y yo me puse cachondo
Me empalmé y se la ofrecí
Le di de beber de mi polla
Esta mañana me desperté y el cielo
Era otro. Joder, otro.
Le insulté y le maldije
Quería mi cielo de vuelta
Le escupí flemas
Y el hijoputa me las devolvía
Le lancé piedras
Y el hijoputa me las devolvía
Y las balas
Y las botellas
Cuando me cansé y la garganta me dolía de gritar
Me eché a dormir
Y el hijoputa se puso a llover.
A ver mañana qué tal.
Estaba inmenso, precioso
Creo que me enamoré
De ese cielo.
Lo miré todo el día, y le lancé besos
Le canté canciones
Y le pedí matrimonio.
Luego el suelo se tragó al sol
El cielo vistió de negro
Y yo me puse cachondo
Me empalmé y se la ofrecí
Le di de beber de mi polla
… y me fui a dormir.
Esta mañana me desperté y el cielo
Era otro. Joder, otro.
Le insulté y le maldije
Quería mi cielo de vuelta
Le escupí flemas
Y el hijoputa me las devolvía
Le lancé piedras
Y el hijoputa me las devolvía
Y las balas
Y las botellas
Cuando me cansé y la garganta me dolía de gritar
Me eché a dormir
Y el hijoputa se puso a llover.
A ver mañana qué tal.
Feliz cumpleaños
- ¿Te quieres estar quieta, cojones? ¡Estate quieta!
- ¡No, No! ¡Déjame!
- Tío, ayúdame a sujetar a esta zorra.
- ¡Por favor, por favor! ¡Parad!
- Vale, así mucho mejor... uh, sí, así, sí...
- ¡Hijos de puta! ¡Hijos de puta! ¡Aggh!
- Uh, tío, creo que... tío me voy a...
- ¡NO, DENTRO NO! por favor...
- Ufffffff, Dios, qué descanso. Ya puedes soltarla, tío, creo que la zorra ha tenido suficiente. Vámonos a tomar algo.
Feliz cumpleaños, cariño.
- ¡No, No! ¡Déjame!
- Tío, ayúdame a sujetar a esta zorra.
- ¡Por favor, por favor! ¡Parad!
- Vale, así mucho mejor... uh, sí, así, sí...
- ¡Hijos de puta! ¡Hijos de puta! ¡Aggh!
- Uh, tío, creo que... tío me voy a...
- ¡NO, DENTRO NO! por favor...
- Ufffffff, Dios, qué descanso. Ya puedes soltarla, tío, creo que la zorra ha tenido suficiente. Vámonos a tomar algo.
Feliz cumpleaños, cariño.
viernes
Vida viuda
El dicho
Alguien dijo, seguro, aquello de "Es una suerte estar vivo". Alguien lo dijo y todos nos lo creímos. ¿Todos? No todos; una pequeña aldea situada cerca de mi lóbulo temporal derecho resistió y aún resiste al invasor, gracias a una poción mágica que...
La vida
¿Estar vivo es una suerte? No, claro que no. ¿Estar vivo es un milagro? ¡Tampoco! ¿Qué es, pues, estar vivo? yo te lo diré: estar vivo es un progreso.
El progreso
Así como lo oyes: Pasar de la infra-vida, la pseudo-vida, de la no-vida a la sí-vida, a eso yo le llamo progresar. Si crees que puedes decirte a tí mismo: "yo vivo", entonces, puedes tomarte la vida como un trofeo. O puedes tomarte un trago. O puedes coger tu trago y estamparlo contra el trofeo, y tirar el trofeo por la ventana, y desear que le caiga en la cabeza a alguien que no se lo merezca.
El trofeo
Muerde la moneda, comprueba si la plata es verdadera. Sigue habitando tu sub-vida. Una vida como una suite de hotel, con baño propio y dosis individuales de body milk, shampoo y pasta de dientes. Le recordamos a los señores clientes que el desalojo de las habitaciones se produce a las doce del mediodía, muchas gracias.
Alguien dijo, seguro, aquello de "Es una suerte estar vivo". Alguien lo dijo y todos nos lo creímos. ¿Todos? No todos; una pequeña aldea situada cerca de mi lóbulo temporal derecho resistió y aún resiste al invasor, gracias a una poción mágica que...
La vida
¿Estar vivo es una suerte? No, claro que no. ¿Estar vivo es un milagro? ¡Tampoco! ¿Qué es, pues, estar vivo? yo te lo diré: estar vivo es un progreso.
El progreso
Así como lo oyes: Pasar de la infra-vida, la pseudo-vida, de la no-vida a la sí-vida, a eso yo le llamo progresar. Si crees que puedes decirte a tí mismo: "yo vivo", entonces, puedes tomarte la vida como un trofeo. O puedes tomarte un trago. O puedes coger tu trago y estamparlo contra el trofeo, y tirar el trofeo por la ventana, y desear que le caiga en la cabeza a alguien que no se lo merezca.
El trofeo
Muerde la moneda, comprueba si la plata es verdadera. Sigue habitando tu sub-vida. Una vida como una suite de hotel, con baño propio y dosis individuales de body milk, shampoo y pasta de dientes. Le recordamos a los señores clientes que el desalojo de las habitaciones se produce a las doce del mediodía, muchas gracias.
domingo
Mi novio Asdrúbal (fragmento)
No podía dormir. Llevaba ya un tiempo igual. Cualquier postura me molestaba. Me clavaba mis propios huesos. Tengo que comer más. Cuánto hueso. Era un saco de huesos. Podría ser directamente un saco, dormiría mejor. O dormiría...
Esto no siempre fue así. No. Antes no quería dormir. Antes no necesitaba dormir. Ni debía. Su sudor era mi sábana y con él me envolvía. Y eso era todo. Colgaba sus rodillas de mis hombros y la embestía con fuerza. Pam. Pam. A golpes. Y los huesos... nuestros huesos. Nuestros huesos chocaban, haciendo un ruido sordo, seco. Pam. Pam. Yo le cogía del cuello y... apretaba.
Cuánto hueso. Y la tierra. Cuánta tierra, bajo nuestros pies. ¿Cuánta tierra nos distanciará de la anterior cultura, sobre cuyos cimientos hemos edificado la nuestra? ¿Y cuántos huesos habrá bajo nuestros pies, apilados por el paso del tiempo? Unos encima de otros, desde la primera Edad de la Tierra. Los dinosaurios. Las razas nómadas. Los romanos. Los godos. Los musulmanes. Tienen que ser muchos huesos. Tiene que ser mucha tierra.
Y las mentiras. Cuántas mentiras. Central Park es una gran mentira. Cada roca y cada centímetro de césped ha sido puesto ahí por la azada humana. Cada gota de agua de río ha sido meada por el hombre, tan sólo un movimiento de rueda y se parará. Sólo las nubes son de verdad. Eso son muchas mentiras juntas. ¿Sales a hacer footing sobre una mentira?
Y la basura. Luego está la basura. Toda la basura sobre la que se han construido las civilizaciones. Manhattan se construyó sobre basura. Toneladas de basura. Será mejor que te dejes ese gajo de mandarina, porque ese gajo de mandarina podría ser el pilar de una nueva civilización, alzándose por encima de todas las miradas. Un pedestal de basura y ríos artificiales.
Qué coño, yo sólo quería que ella volviese. Quería sentir el ojo de su culo rodeando mi polla, y tragándosela, como si de una boca se tratara, para escupirla luego y volvérsela a tragar entera.
Pero el que se traga algo ahora soy yo: me trago mi orgullo, grande como polla que me tensa la mandíbula, y me traga la tierra cada vez que no contestas mis llamadas. La tierra y los huesos y la basura y las mentiras.
Escupe polla.
Escupe orgullo.
Abre los ojos y enciende la tele.
Yo sólo quería dormir.
Esto es un fragmento de un texto incluido en mi primer libro "lamentos y excrementos". Si os gusta podéis comprarlo y así leer la historia completa. Y unas cuantas más.
http://elabajofirmante.bubok.com
Esto no siempre fue así. No. Antes no quería dormir. Antes no necesitaba dormir. Ni debía. Su sudor era mi sábana y con él me envolvía. Y eso era todo. Colgaba sus rodillas de mis hombros y la embestía con fuerza. Pam. Pam. A golpes. Y los huesos... nuestros huesos. Nuestros huesos chocaban, haciendo un ruido sordo, seco. Pam. Pam. Yo le cogía del cuello y... apretaba.
Cuánto hueso. Y la tierra. Cuánta tierra, bajo nuestros pies. ¿Cuánta tierra nos distanciará de la anterior cultura, sobre cuyos cimientos hemos edificado la nuestra? ¿Y cuántos huesos habrá bajo nuestros pies, apilados por el paso del tiempo? Unos encima de otros, desde la primera Edad de la Tierra. Los dinosaurios. Las razas nómadas. Los romanos. Los godos. Los musulmanes. Tienen que ser muchos huesos. Tiene que ser mucha tierra.
Y las mentiras. Cuántas mentiras. Central Park es una gran mentira. Cada roca y cada centímetro de césped ha sido puesto ahí por la azada humana. Cada gota de agua de río ha sido meada por el hombre, tan sólo un movimiento de rueda y se parará. Sólo las nubes son de verdad. Eso son muchas mentiras juntas. ¿Sales a hacer footing sobre una mentira?
Y la basura. Luego está la basura. Toda la basura sobre la que se han construido las civilizaciones. Manhattan se construyó sobre basura. Toneladas de basura. Será mejor que te dejes ese gajo de mandarina, porque ese gajo de mandarina podría ser el pilar de una nueva civilización, alzándose por encima de todas las miradas. Un pedestal de basura y ríos artificiales.
Qué coño, yo sólo quería que ella volviese. Quería sentir el ojo de su culo rodeando mi polla, y tragándosela, como si de una boca se tratara, para escupirla luego y volvérsela a tragar entera.
Pero el que se traga algo ahora soy yo: me trago mi orgullo, grande como polla que me tensa la mandíbula, y me traga la tierra cada vez que no contestas mis llamadas. La tierra y los huesos y la basura y las mentiras.
Escupe polla.
Escupe orgullo.
Abre los ojos y enciende la tele.
Yo sólo quería dormir.
Esto es un fragmento de un texto incluido en mi primer libro "lamentos y excrementos". Si os gusta podéis comprarlo y así leer la historia completa. Y unas cuantas más.
http://elabajofirmante.bubok.com
miércoles
Finally
Bueno, ya ha pasado. Hoy es 16. Pronto será 27. E incluso 28. Mi primer libro está a la venta en la librería virtual www.bubok.com.Podéis hacer vuestro pedido desde mi página personal:
http://elabajofirmante.bubok.com
Pero no lo hagáis todos a la vez, no sea que el sistema se colapse.
Por lo demás, bien, me he comprado una báscula. Uno le pierde el miedo al peso cuando deja de ser una hipótesis y una trama. El tema es saber combinar los alimentos. No tienes porqué dejar de comer magdalenas. Ni bizcochos. Tampoco patatas fritas ni helados. Bueno, helados sí.
También me he comprado una afeitadora eléctrica, pero eso es otra historia.
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